La obesidad es una enfermedad que con mayor frecuencia complica el embarazo.
Se considera que la madre está obesa cuando al iniciar su embarazo su índice de masa corporal (IMC) se encuentra por arriba de 25 unidades. Existe una serie de factores que influyeron de manera importante en la ganancia de peso durante el embarazo:
1.El peso de la madre en el momento de iniciar su embarazo.
2.Los factores genéticos.
3.La reducción de la actividad física.
4.El exceso de consumo de calorías durante el embarazo.
5.El peso del producto.
6.El tamaño de la placenta.
7.La cantidad de líquido amniótico.
8.Retención de líquido en la madre.
La mujer con obesidad tiene una mayor predisposición a presentar, durante el embarazo, dos padecimientos que son muy peligrosos: la hipertensión arterial y la diabetes mellitus.
En la obesa embarazada la exigencia es menor, y se acepta como normal un aumento de peso entre 7 y 12 kilogramos. Algunos estudiosos sostienen que, aun con menor aumento de peso en las obesas, no son afectados el crecimiento fetal y el parto normal. De todos modos en la mujer obesa embarazada están contraindicadas las dietas para reducir de peso. Es muy importante la vigilancia del aporte nutricional, calórico y vitamínico durante el embarazo ya que una vigilancia inadecuada no solo le traerá problemas a la madre sino también a su producto.
Se debe hacer un cuidadoso balance costo-beneficio en función de la biología y el contexto psicológico y económico social de la obesa gestante.
Se han visto casos de pacientes que, a pesar de tener la contraindicación del obstetra, realizaron en ayuno para lograr el descenso ponderal y dieron a luz hijos con daños neurológicos no reversibles en uno de los casos al cabo de 20 años.
El combustible requerido por el feto en desarrollo es principalmente el consumo de glucosa, cuyo índice de utilización es tres veces mayor que el del adulto (6 mg / minuto). A su vez existe un transporte activo de aminoácidos para la síntesis de proteínas fetales. Esta extracción de glucosa y aminoácidos es continua, independientemente si la madre está en fase de alimentación o en un período posabortivo. La respuesta materna a la falta de alimentación se traduce en rápida disminución de la glucemia, hipoinsulinemia y producción de cetosis. Esta hipoglucemia materna se perpetúa por la alta transferencia al feto de precursores neoglucogénicos, en especial a la niña. Estos mecanismos explican la reconocida tendencia de la embarazada a la citosis.
Las observaciones al respecto implican la necesidad de evitar en la embarazada período de ayuno y/o dietas irracionales con restricciones de hidratos de carbono.El aumento excesivo de peso gestacional, en especial en la mujer obesa, implica la prolongación del tiempo de gestación y, por lo tanto, la posibilidad de desproporción feto pélvica, mortalidad perinatal en el recién nacido y posterior obesidad en las madres. Todo esto está directamente relacionado por la macrosomia fetal en la obesa gestante.
Pasada la mitad del embarazo, se indicará realizar una prueba de tolerancia oral de la glucosa y se procederá de acuerdo con los resultados. El seguimiento de la paciente debe ser riguroso y sobre todo continuo, para actuar inmediatamente que surjan eventos o complicaciones indeseables. Todas estas medidas contribuirán a evitar un aumento de peso excesivo y atenuar los posibles riesgos en la mujer obesa embarazada y lograr que el embarazo llegue a feliz término.