Aumento del músculo:
Para la estimulación del crecimiento de los músculos deben concurrir varias circunstancias que en el ámbito del culturismo se conocen como fase de estímulo, adaptación y sobrecompensación. Las fibras musculares están diseñadas para contraerse, estirarse y permitir al hacer los movimientos. Su tamaño responde a la capacidad y fuerza de la contracción. Por tanto, para que origine la hipertrofia debe existir ante todo un estímulo que obligue al músculo a esforzarse mas allá de su capacidad actual y el mejor sistema para conseguirlo no es otro que obligarlo a contraerse contra una resistencia. Para ello, nada mejor que el entrenamiento con pesas.
Cuando se enfrenta a un trabajo muscular al que no está acostumbrado, pone en marcha los mecanismos tendientes a la adaptación, para que al poco tiempo deje de ser un desafió y se convierta en algo rutinario. Para ese fin es necesario que a las fases de entrenamiento sigan otras de descanso en las que el organismo se recupere y se lleve a cabo la sobrecompensación.
Esta es la que, en ultimo caso, permite que el organismo adecue sus mecanismos para que los músculos sean mayores y más fuertes mediante la reparación de las estructuras que se han visto dañadas durante el esfuerzo, así como la creación de nuevos tejidos, gracias al reposo y a la alimentación rica en calorías y proteínas.
Eliminar grasa:
Básicamente el tejido adiposo es una reserva de energía que el cuerpo guarda para épocas de escasez a la que recurre cuando no recibe los suficientes alimentos. Todo excedente de la dieta puede acabar convirtiéndose en grasa corporal y de la misma forma un déficit en la ingesta calórica diaria se verá compensado con esas calorías almacenadas lo que mermara esos depósitos.
Por lo tanto, es sencillo comprender que la regla de oro para perder grasa es que el gasto calórico diario exceda la ingesta, o viceversa.
Es decir que si se consume menos calorías de las que el cuerpo emplea en sus actividades diarias, este se verá forzado a recurrir a sus reservas para compensar el déficit, y al hacerlo la grasa almacenada disminuirá.
La escasez de alimentos puede acarrear ciertas carencias nutricionales que ponen en riesgo el buen estado físico y hasta la propia salud. Es sencillo de entender, los alimentos no solo aportan calorías, que es lo queremos reducir, sino otros elementos no energéticos propiamente pero absolutamente indispensables para el buen funcionamiento del organismo, como son las vitaminas, minerales, ciertos aminoácidos, etcétera. Por consiguiente, la reducción radical de comida no es la solución.
De manera que si para perder grasa hay que gastar más de lo que comemos, pero reducir demasiado la ingesta alimenticia puede ser negativo. ¿Cómo hacerlo? Muy fácil: elevando el gasto calórico por medio del ejercicio.
Deshacerse de la grasa sin comer menos:
En efecto, si para deshacernos del tejido adiposo es preciso ingerir menos calorías de las que el cuerpo utiliza, está claro que una forma de hacerlo es comer menos, lo que todos hacen y por lo que la mayoría fracasa.Pero también hay otra, la más racional, sensata, saludable y eficaz, que es comer lo mismo pero gastar más.Como ya hemos visto, ingerir menos alimentos solo surte efecto al principio porque el metabolismo se pone a la defensiva ante esa reducción y además puede resultar arriesgado para la salud, por el contrario lo más natural es seguir comiendo igual para evitar esa reducción metabólica y hacer que el cuerpo queme, por medio de la actividad, una parte de las calorías que recibe, repitiendo una vez más.
“Estimulado el músculo mediante el entrenamiento apropiado crecerá siempre y cuando se le otorgue el suficiente descanso y disponga de los materiales nitrogenados, o sea proteínas y aminoácidos”
Giuseppe Amico