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Microcirugía de Trompas Uterinas Técnica Personalizada.

El factor tubárico incluye una serie de patologías entre las que pueden mencionarse obstrucción, tanto proximal como distal, adherencias e hidrosálpinx . Estas situaciones pueden presentarse como consecuencia de enfermedad inflamatoria pélvica, embarazos ectópicos, endometriosis, esterilización quirúrgica (EQ) y peritonitis, entre otras. 

La primera esterilización quirúrgica posterior a una cesárea fue realizada por Lungren en 1881, y la primera tuboplastia por Schoroeder en 1884. En 1890, Skutsch introdujo el término «salpingolisis» y, en 1894 Polo presentó la primera serie grande de 78 casos e introdujo el término «salpingostomía».

Posteriormente, en 1950, Malnor realizó la primera reanastomosis luego de una esterilización quirúrgica. (2) Hasta ese momento, se trataba de macrocirugías, por lo que uno de los adelantos más importantes en esta técnica fue la introducción de la microcirugía tubárica. La microcirugía es, por definición, la cirugía que utiliza un microscopio operatorio, es decir, un dispositivo fijo de agrandamiento óptico colocado en el campo operatorio. Como tal, su introducción en la cirugía ginecológica se remonta a 1959, cuando Walz  utilizó por primera vez los aumentos con un dispositivo fijo que, en esta primera ocasión, era un colposcopio. Empleó los aumentos de 6X y lOX e hizo adherenciólisis, salpingostomías e implantaciones tubáricas, con finos instrumentos y catgut 3-0, por lo que Walz puede ser considerado el padre de la microcirugía moderna.

En Venezuela, la primera tuboplastia fue realizada por Mazziota  en 1959; de seis casos se obtuvo un solo embarazo. La primera serie grande fue exhibida por Domínguez­ Gallegos con 84 casos realizados en varios hospitales de Caracas.  

Mi técnica personalizada para la Microcirugía de Trompa la fui desarrollando luego de un arduo estudio que conllevo mi estadía como FELLOW realizado en Brazil Hospital DO CLINICA y con mi larga trayectoria en Fertilidad en distintos institutos sumergidos en el Area de Reproducción Humana, la he estado realizando y aplicando desde el año 2005 con más de 80 casos realizados con un porcentaje de recanalización del 70% y de embarazo espontáneos de 60%. 

RECANALIZACIÓN DE TROMPAS

Esta técnica está dirigida a todas las pacientes que escogen la Técnica de ligadura de trompas, Problemas de Fertilidad por Obstrucción Tubarica, Salpingectomia entre otros.

   Aproximadamente 11 millones de mujeres en Estados Unidos usan la esterilización quirúrgica como método de anticoncepción y se estima que, anualmente, 700 000 mujeres se realizan el procedimiento quirúrgico.  Las pacientes que escogen la ligadura de trompas responden a circunstancias sociales, financieras y emocionales que pueden cambiar con el tiempo. Wilcox y col. en un estudio prospectivo en 5 817 pacientes estadounidenses a quienes se les practicó EQ, reportaron que 6% buscaba información sobre recanalización tubárica en los primeros 5 años de realizado el procedimiento. Las mujeres que con mayor frecuencia querían esto eran aquellas menores de 30 años al momento de realizarse la EQ y aquellas que habían cambiado de estatus marital y aspiraban concebir un bebé con su nueva pareja. La reanastomosis, luego de esterilización quirúrgica, es el procedimiento con mejores resultados, en vista de que el trauma tubárico ocasionado

por la esterilización quirúrgica es poco y se conserva la integridad de la mucosa tubárica. 

Sin embargo, se ha descrito que en las trompas de pacientes esterilizadas ocurre un proceso deciliación y dado que el mínimo de cilios estimado para que una mujer quede embarazada es de 60%, las trompas con menos de 40% de su población ciliar no pueden conducir el ovocito. Cuando se estudia una esterilización de menos de 5 años de duración, se conserva 63% ele los cilios; después de este tiempo, esta cae drásticamente hasta 30%. Es significativo señalar que, además del tiempo de esterilización, existen otros factores de suma importancia para tomar en cuenta a la hora de realizar una recanalización tubárica. El primero de ellos es la presencia de fimbrias, dado su papel fundamental en la captación del ovocito; por ello, la esterilización quirúrgica basada en la fimbrectomía por el método de Kroener es uno de los procedimientos anticonceptivos con más alta probabilidad de éxito. En nuestra experiencia cuando no existe las fimbrias realizamos un técnica de NOVOFIMBRIA y los resultados son excelentes. El segundo punto por considerar es la longitud de las trompas. Silber y Cohen  señalan que cuando la longitud es mayor de 5 cm, la expectativa de embarazo es muy buena; entre 3 cm y 4 cm, sólo en 50%, y por debajo de 3 cm, muy mala. Por su parte, Gomel  ha observado una relación inversa entre la longitud y el tiempo que tardan en quedar embarazadas tras la intervención: con más de 6 cm, en menos de 5 meses (cuando la media observada por él es de 10,2 meses); con menos de 4 cm, 19,1 meses. Estos resultados concuerdan con datos experimentales en los que se ha observado que debe existir al menos 47% de la trompa para lograr embarazo. Para Winston,  la longitud mínima aceptable es de 6,1 cm, lo mismo que para Henderson.  A pesar de estos hallazgos, también es cierto que se han obtenido casos exitosos con trompas menores de 3 cm e incluso con 1 cm.

Después de analizar cada caso en particular evaluamos la posibilidad de reconstrucción de trompas uterinas, con técnica personalizada donde luego de visualizar las trompas y sitio de obstrucción la fijamos y visualizamos con microscopio o lupas quirúrgicas para proceder a retirar la zona obstruida y colocación de catéter intratubarico para alinear los extremos y realizar la sutura con  vycril 5-0,  retiro de catéter y cierre de cavidad abdominal, a espera de tres a cuatro meses para valorar  nuestro éxito y comenzar a buscar el embarazo deseado de acuerdo a cada caso.

Autor; Dr. Giovanni González
Correo; drgiovannigonzalez07@gmail.com

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