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Depresión y Yoga.

«La vida es sufrimiento» Buda «De todos los infortunios que he encarado en mis 56 años de vida, la depresión que apenas estoy superando ha sido sin duda alguna lo peor que jamás he enfrentado. He sido atracado, me lesioné de gravedad en un aparatoso accidente vial; y he perdido amigos, matrimonios, empleos, empresas, propiedades y seres queridos, pero nada de eso se compara con el sufrimiento que experimenté en una depresión clínica… ¡Atravesé un infierno!… No veía soluciones para mi vida y más bien todo tendía a complicarse. Me sentí tan desamparado y tan inerme que contemplé seriamente el suicidio». Este testimonio de un alumno de yoga resume la esencia de la depresión, una condición que se ha convertido en la crisis de salud mental más severa que enfrenta el mundo occidental. Es «la muerte en vida» para muchos, el «mal del siglo» según el famoso psicólogo y filósofo Erich Fromm, o «la noche oscura del alma» del místico católico San Juan de la Cruz. La depresión clínica engendra una mezcla de cualquiera, o de varios, de los síntomas que siguen: tristeza profunda, extremo desinterés, desesperanza, pérdida de dirección en la vida, soledad, vergüenza , minusvalía, pesimismo y pensamientos suicidas . Provoca además insomnio, inapetencia u obesidad; reduce la capacidad física; dificulta la integración social; disminuye sustancia lmente la libido; y aniquila el rendimiento laboral. La inercia que suscita un estado depresivo profundo hace que el más mínimo obstáculo que se confronta luzca insuperable. Según elinforme anual de la OMS del 2002 , la depresión ya se había convertido en una epidemia global y pronosticó que pasaría de ser de la quinta causa de incapacidad para ese año 2002, a convertirse en la segunda causa para el 2020. Y no erró en ese pronóstico, porque ya en el 2019 las cifras así lo corroboraron. Según estadísticas globales de salud, 264 millones de personas padecieron depresión en 2019 —dolencia que prevaleció en mayor proporción entre las mujeres— y se registraron alrededor de 800 mil suicidios. La depresión subyace en enfermedades cardiovasculares, cáncer, ACV y artritis ; predispone al Alzheimer, al Parkinson y al suicidio; y además acelera el envejecimiento del cuerpo. Las estadísticas indican que ocurre con mayor brío en países industrializados, especialmente entre las poblaciones adultas, a medida que ellas envejecen. Su aparición está frecuentemente asociada a una pérdida, pero ciertos tipos de depresiones surgen espontáneamente y podrían ser influidas por factores hereditarios. Muchos expertos atribuyen la depresión a traumas y privaciones experimentadas en la infancia, o a sucesos particularmente estresantes en etapas adultas . La medicina occidental  afirma  que  ocurre  cuando  el sistema nervioso es sobre activado por un estrés crónico prolongado. Algunas teorías se centran en anomalías de neurotransmisores en la bioquímica cerebral, mientras   que   otras   apuntan   hacia   una morosidad prolongada del Parasimpático, el componente del Sistema Nervioso Autónomo encargado de nivelar el organismo después de eventos estresantes . Para tratar la depresión la medicina occidental utiliza psicoterapia, fármacos o electro convulsión. El psicoterapeuta provee soporte emocional y dialoga para identificar y resolver conflictos inconscientes . Y los fármacos antidepresivos afectan  directamente  la química  cerebral corrigiendo desbalances o inhibiendo I inactivación de neurotransmisores .   En concreto, concentra mayormente sus esfuerzos en tratar el cuerpo. El budismo y el hinduismo apuntan más bien hacia la mente y afirman que sufrimos porque nos apegamos a una realidad que no existe – sea ella un cuerpo, personas, ideas u objetos que percibimos como fijos- o que deseamos fervientemente que no cambie. Este apego contrapone la realidad esencial del Universo donde todo, sean partes individuales o entes compuestos, está cambiando y transformándose continuamente. Apenas aceptamos a consciencia y a profundidad la inexorabilidad de esta ley universal de impermanencia, cesará de inmediato nuestro sufrimiento. Numerosos experimentos con Hatha Yoga y Meditación han sido conducidos en universidades y centros de EUA y Europa desde los años 1970s. Destacan en particular los dirigidos por Jon Kabat-Zinn, PhD, en la Escuela de Medicina de la Universidad de Massachusetts, EUA donde crearon la afamada metodología Mindfulness, una técnica que combina Hatha Yoga y Meditación, dos disciplinas que en combinación han demostrado que pueden potenciar significativamente cualquier tratamiento antidepresivo occidental—sea ella un cuerpo, personas, ideas u objetos que percibimos como fijos— o que deseamos fervientemente que no cambie. Este apego contrapone la realidad esencial del Universo donde todo, sean partes individuales   o   entes   compuestos,   está consciencia y a profundidad la inexorabilidad de esta ley universal de impermanencia, cesará de inmediato nuestro sufrimiento. Las posturas del Hatha Yoga inducen movimientos físicos sin provocar cansancio, removiendo así la inercia que ha paralizado el cuerpo y la mente. Los estiramientos alivian     dolores,      disuelven     tensiones acumuladas y tonifican músculos flácidos’ los elementos   responsables   por  el  malestar corporal que reportan pacientes deprimidos. El Pranayama, las técnicas de respiración practicadas en el Hatha Yoga, reduce el flujo incesante de pensamientos negativos, calma el nimo y siembra optimismo, especialmente en la etapa de Ansiedad , la condición que precede la depresión. Y finalmente la meditación descongestiona la mente, mejora la concentración y nos revela la  naturaleza  impermanente  del  Universo, precisamente  la  coyuntura  que  origina  el sufrimiento. ¡Practiquemos entonces Hatha Yoga y meditación para prevenir, tratar o mitigar la depresión. Autores: Eugenia Díaz Paredes / Vladimir Gil Directores KARUNA Yoga y Salud Instagram; karuna_mcbo Teléfono; +584149708933

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